Aguacate

Ya en la esquina está mi bus detenido por el semáforo. Vuelvo a examinar, tal y como decía mi abuelo, el aguacate que acabo de comprar. Está templado en varias partes pero aún duro junto al ombligo que deja el tallo. Cambia el semáforo mientras lo sacudo acercándolo a mi oreja, como esperando que la pepa, parcialmente desprendida de la pulpa, se escuche más fuerte que el motor del bus. Las pepas de aguacate sólo se sienten al tacto, lo sé, ya lo recordé. El aguacate no está para hoy.

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