Qué regalarle a un diseñador (Parte 2)

Hace dos años escribí sobre qué regalarle a un diseñador buscando que quienes rodean a mis colegas en formación y profesionales nos den una manito fortaleciendo la cultura de diseño local desde el oficio. Pero este tiempo que ha pasado, viviendo lo que significa diseñar para producir localmente y tratar de aportar a esa misma cultura de diseño desde la industria me pone en cuestión: ¿hasta qué punto tiene sentido promover el oficio de una disciplina que ha intentado meterse en la industria local por varias décadas sin conseguir hacerle frente de manera contundente a la importación (sobre todo china)?

A mi juicio, tiene todo el sentido, pero no desde la mirada clásica que busca el esplendor de la industria colombiana con miras a convertirnos en una potencia regional o, en los casos más ingenuos, mundial. Que podríamos hacerlo, que es posible, tal vez. Que sea probable, no, en lo más mínimo. En el mundo económico de hoy, el crecimiento de un país en vías de dsarrollo sólo se da cuando los intereses de los posindustriales se relacionan. El caso de Israel que los coaches en emprendimiento cargan en el bolsillo como ejemplo motivador, no es gratuito. Claro, el espíritu judío algo tendrá que ver, pero creer que lo están logrando por mérito propio es querer ver esas situaciones alejadas de los conflictos políticos en que, de la mano de Estados Unidos, están inmersos. Pensar que si ellos lo lograron nosotros también podemos -bandera del Héroes Fest Bogotá 2016- sería desconocer, por poner solo un ejemplo, la producción intelectual de una vida como la de Chomsky.

Como digo, sí tiene sentido, pero dejando de lado esa ingenuidad producida por la lógica del desarrollo. El tema del diseño y la producción local que propongo no es una pataleta nacionalista, patriótica ni mucho menos una plegaria de compra por caridad ya que “yo produzco para sacar a Colombia adelante”. ¡No! Esto se trata de dos cosas: la primera, generación de conocimiento local que, acorde con nuestro contexto, nos permita crear un camino propio hacia una idea de dignidad social particular que discuta con la idea universal y nefasta de desarrollo y crecimiento económico y, en consecuencia, colabore a generar balance global de conocimiento que, como dice el brillante Arturo Escobar, nos lleve a “vivir de tal manera que todos podamos vivir”. La segunda es derivada de la primera, pues la producción local, en gran medida gracias a que no goza de alta tecnología –lo que no contradice la sofisticación- y a que reduce la huella de carbono por la disminución en los trayectos de insumos y distribución, de menos impacto ambiental que la generada en cualquier otro lugar del mundo para ser traída. Por eso creo en lo local antes que en los patriotismos ligeros de quienes bailan porro con sombrero vueltiao de plástico etiquetado con Chivas Regal en Andrés Carne de Res.

¿Qué regalarle entonces a un diseñador para que sirvan de algo los regalos que sugerí hace dos años? Cosas diseñadas y producidas por locales (gente cerquita a Sumercé geográficamente hablando, no exclusivamente colombianos) que hayan fortalecido su oficio, aportado a generar conocimiento productivo pa’ su gente (esto es, que procuren ser disruptivos en varios sentidos, no solamente “bonitos”) y ojalá que no estén aspirando a hacerse millonarios sino que estén planteándose formas de vida social y política que proponen alternativas a la cultura organizacional tradicional (chévere si se toma el tiempo de escuchar las propuestas). Sí, es posible que sean un poco más costosos y que en muchos de los casos no fantocheen alta tecnología, pero esos son algunos de los elementos a revalorar a la hora de fortalecer la cultura local. A la larga, como dice mi querido amigo y creatorista Rodrigo, por esa vía se irá construyendo el consumidor como actor político.

¿En dónde conseguirlos? Por estos días están de moda las “ferias de diseño”, pero en ellas ni reina el diseño ni reina lo local, así que póngale bastante atención a la proveniencia de lo que compra. Ayúdenos a que el diseño local no se confunda con la chuchería china de miscelánea o los “productos blancos”, cosas hechas en china a las que uno le pone la marca que quiera.
Ahora, si le interesa el tema pero prefiere otra alternativa, durante la semana iré actualizando esta lista que vengo armando con la ayuda de amigos que están en el medio, pero insistiré en que no se trata de “colombiano compra colombiano” por el simple hecho de estar acá;  haga el deber de replantear lo que valora en los productos importados y reconocer valores transformadores -en términos económicos, sociales, políticos, etc.- en lo que le ofrecen en el espectro local; es muy probable que la vía a seguir sea la de comprar un poco más costoso y tener menos cosas. Pero si por el contrario le da igual, bien pueda siga su camino “global”llenándole los bolsillos a Inditex y similares.

Afrolinda (joyas)
Algo que me produce cada vez más indignación es el fervor que veo en las mujeres por el pinche oso de Tous. Tiene que ser uno muy arribista pa’ pensar que eso es buen diseño. Y es que teniendo diseñadoras de joyas brutales por acá, pagar por eso es injustificable. No me vengan con que es cuestión de gustos. Cuando algo es así de simplón y a la vez masivo, no es gusto: es arribismo. Por eso siempre recomiendo a Linda Sánchez y las historias que cuenta detrás de cada joya de Afrolinda.

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De la serie “No todo lo que brilla es Oro”. Afrolinda.

Laura Sánchez (cuero y encuadernación: apuntadastaller@gmail.com)
El tema del cuero es delicado en términos ambientales, sí, pero también hay maneras de trabajarlo responsablemente. Laura es artista plástica y artesana del cuero que viene haciendo las cosas con juicio por unos buenos años, sin afanes de masificación sino de vivir tranquilamente de lo que disfruta hacer. Háblese con ella si lo que está buscando son bolsos, estuches para instrumentos de arte, bitácoras y similares.

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Ligna in Corio, el taller de Laura Sánchez

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Bolsos de Ligna in Corio, latín para “maderas en cuero”

Criolla (peltre)
Hace un tiempo Edson Velandia le hizo una ópera rasqa a la bacinilla de peltre. Ahora la gente de Criolla andan recuperando este material que resulta apenas pa’ quienes gustan de la estética retro en cucharones, bandejas y materas.

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Cucharón en peltre, por Criolla. 

Verónica Jaramillo – Cerámica
Alguna vez en mi vida como estudiante de diseño se me ocurrió la idea de trabajar diseñando y produciendo cerámica. seguramente como aspiración frustrada me parece un hit este taller de cerámica ubicado en Chapinero, Bogotá, que le apuesta a las piezas utilitarias sencillas y comunes que “permiten disfrutar de los rituales contidianos”.

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Gama de colores

 

JLSC Wood – Piezas en madera
Si prefiere piezas en madera, en este taller centran su trabajo en la elaboración a mano con materiales provenientes de centros de demolición o talleres de carpintería antiguos sin que por eso se vea afectado el tipo de materia prima. Una tarea bastante pertinente a la hora de producir localmente,.

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Madera maciza y resina por JLSC Wood.

Vrokka – Mobiliario
Como acá me interesa mover lo local, si Sumercé está en Medellín esto puede interesarle todavía más. La gente de Vrokka anda produciendo piezas de mobiliario pulidísimas y muy guapas. Haga el deber de conocerlas.

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Banco Vrokka – Medellín

Creatorio – Bicicletas
Perdonarán la autorreferencia, pero este artículo fue motivado, precisamente, por lo que pensamos en Creatorio: muchas veces nos han propuesto que produzcamos en China para bajar costos; sí, esa sería la salida si no creyéramos en lo que creemos. Pero andamos encaprichados con producir acá por las razones expuestas al principio y por eso, porque generar conocimiento localmente cuesta más que usar el que existe afuera -no porque queramos enriquecernos con dos bicicletas-, nuestros productos son más costosos.
Esta vez el aparente precio alto es el de nuestro último lanzamiento: una bicicleta de entrenamiento para niños que creamos pensando en que creciera con el niño o en que dos hermanitos pudieran compartirla. Por eso es bimodal: de 2 a 4 años sirve como bicicleta de entrenamiento (balance bike, sin pedales, para impulsarse y ganar equilibrio) y de 4 a 7 como patineta (scooter).
Y digo “precio aparentemente alto” porque no hay otra bicicleta de entrenamiento en el mercado local que pueda durar con el niño hasta cinco años, pues al oficiar sólo como bicicleta de entrenamiento entran en desuso a un año o dos de haberla adquirido.

Conbo – Curso de dibujo
Y, bueno, ya entrados en gastos, si Sumercé está más en la onda de los regalos del post anterior -los de materiales para diseñadores- también tenga en cuenta que del 9 al 20 de enero de 2017 haremos una versión más de nuestro curso de conceptualización y bocetación de producto Conbo (por eso la ene; créame que cuido mi ortografía). Si quiere darle un regalo a un diseñador que no raye con mucha fluidez, ahí le dejo la inquietud con imágenes del curso que terminamos ayer. Bien puede escribir a creatorista@gmail.com.

Como comenté anteriormente, esta lista irá aumentando conforme los aportes lleguen así que si Sumercé sabe de algún diseñador o producto que debiera estar en esta lista, por favor compártamelo escribiendo a creatorista@gmail.com con los datos del vínculo, así sumaremos más alternativas.

 

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