Felicitaciones por nada

En estos días uno de mis mejores amigos de la universidad y su novia nos presentaron su más reciente adquisición, a mi juicio, uno de los carros más sabrosos que puede tener el mercado local: un Alfa Romeo Mito. ¿Que si me da envidia? ¡Claro que sí! De la buena –dicen que existe –, porque el tiesto ese es una cosa loca, me encanta; he sido fan de la marca en la distancia –no es que haya habido muchos por acá en lo que llevo de vida-, y es la primera vez que alguien tan cercano tiene uno. Pero por favor evite considerar que escribo esto siendo preso de ella –debió verme como chino chiquito moviéndole todos los botones cuando me subí por primera vez- y más bien póngase un instante en mis zapatos pues eso de publicar reflexiones en primera persona sobre situaciones tan próximas y por consiguiente sensibles, no es nada fácil; no crea que no me angustia quedarme solo por andar escribiendo sobre lo que veo a mi alrededor.

Por eso antes de proseguir me tomo un instante para hablarle a él y de paso al resto de conocidos a quienes he felicitado por sus adquisiciones: mi alegría por sus compras es completamente genuina, sé que les ha representado un gran esfuerzo y que lo disfrutarán inmensamente. Por favor, esto no es un texto en su contra ni para aguarles la fiesta; simplemente es la vindicación de otro estilo de vida que, si es tan cierta la muy mencionada aceptación de la diferencia, también debería merecer felicitaciones.

El punto es el siguiente: al menos yo felicito por la asunción de un esfuerzo implícito en la consecución de lo adquirido. Si esa es la naturaleza de la felicitación, ¿por qué no lo hacemos con quienes se han esforzado por evitar la conquista de aquellos logros? Me refiero, desde luego, a quienes por convicción, a causa de una postura ajena a la estándar, han optado por privarse de recorrer aquellos caminos. ¿Acaso no hubo esfuerzo allí o es que son esfuerzos que consideramos menos valiosos? Me antoja que ambas hipótesis tienen algo de cierto.

Uno de los portales más grandes en mi mente lo abrió uno de mis tíos, Víctor, cuando vine a entender -un par de años después de decírmela- una gran reflexión que compartió conmigo y que considero sabiduría pura: “la evolución humana no está en la satisfacción de las necesidades sino en prescindir de ellas”. Mi tío no es monje budista ni conoce la teoría del decrecimiento. Es un caminante del mundo y de la mente que, en lugar de ejercer la arquitectura que estudió, se ha dedicado a esa actividad que, como decía Heidegger, no tiene propósito ni objetivo específico y que en su forma pura tiende a ser obsoleta hoy en día: pensar. Y fue de ese pensar, muy alejado de su reducida acepción moderna –resolver problemas-, que terminó concluyendo que debía prescindir de necesitar.

El camino que Víctor ha recorrido para poder poner en palabras semejante hallazgo no ha sido para nada fácil, en gran medida porque para quienes lo rodeábamos y para algunos lejanos a quienes intentó compartírselo, era más sencillo creer que enloquecía a escucharlo y comprender la lógica de su vida. Aunque maneja, Víctor no tiene carro, ni siquiera bicicleta. Solo pareciera preocuparse por tener un buen par de zapatos y ropa cómoda que le permita caminar, pues así es que cruza Bogotá para a visitar a su madre y hermanas, incluso cuando están en La Calera o Sopó. Son tramos de dos hasta diez horas; si llegara en un carro nuevo lo felicitaríamos sin duda. Pero no, y aunque hay comentarios de asombro, no he escuchado a la primera persona que lo felicite. Ni siquiera yo.
Por eso su caminar ha sido bastante solitario y golpeado, contrario al de muchos en busca los éxitos consabidos y colectivos –la casa, el carro, el viaje, el estudio. ¿Menos esfuerzo? Cuando menos deberíamos aceptar que es igual. ¡Cuando menos!

La misma noche en que mis amigos nos mostraron el Mito –que ahí mismo dejaba de serlo y se volvía toda una exquisita realidad- también estuvo mi tío. En un momento, mientras yo terminaba de preparar la comida de la novena, se encontraron los dos –mi amigo y mi tío- conversando con el cariño de siempre en la cocina de la casa de mis abuelos. Hoy, justo cuando recordé la bonita escena, caí en cuenta de que a pesar de sus estilos de vida diametralmente opuestos, esa noche solo los diferenciaba una cosa: a mi tío Víctor aún no lo había felicitado por lo que ha conseguido.

Claro, si no lo he felicitado a él, tampoco a la cantidad de personas que conozco –cada día en aumento- en la tarea de prescindir de tener –e incluso de hacer- en sus estilos de vida, quienes en muchas ocasiones son presa de burlas poco ocurrentes, aparentemente inofensivas, pero que en definitiva deslegitiman sus grandes esfuerzos por actuar con coherencia; seguramente porque lo hacen con más coherencia que la inmensa mayoría.

Por eso hoy felicito a mi tío Víctor por prescindir; a los vegetarianos y veganos por lograr dejar la deliciosa carne que hoy me tiene en conflicto; a quienes cada día, teniendo el carro disponible, prefieren tomar su bicicleta, SITP o Transmilenio para ir al trabajo; todavía más a los que, sintiendo atracción y gusto por los carros, han dejado al lado la idea de comprar uno; al mismísimo Pepe Mujica por haber decidido vivir en la austeridad convirtiéndose en semejante ejemplo; a quien, ad portas de entrar a la universidad, se esfuerza por llegar a la educación pública consciente de que sus papás no pueden pagar una privada; y, sí, por qué no una cuota de auto-felicitación, a los que decidimos no –volver a- caer en los afanes consecuencia de tener un smartphone en el bolsillo.

A todos y cada uno de los que andan en empresas similares por prescindir, felicitaciones.
Felicitaciones, la larga, por nada.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s