El día de “El Gran Colombiano”

Soy pésimo con las fechas. Con decir que una vez olvidé el cumpleaños de mi señora madre. Eso sí, mi abuelita, con su sarcasmo regañoso de siempre me echó al agua cuando mi mamá llegó del trabajo: “¿Y Usted es que no va a felicitar a su mamá?”

Aunque la vergüenza y el dolor por no haberlo tenido presente fueron inconmensurables -¡madre, por favor, espero me hayas podido perdonar!-, el llamado de atención no sirvió para muchas otras cosas: aniversarios, fiestas patrias y la mayoría de los cumpleaños siguen en la nebulosa. Sólo sirvió para el caso específico.
Sin embargo, a parte de esa fecha, del cumpleaños de mi novia, navidad y año nuevo, hay otra que recuerdo infaliblemente: 13 de agosto de 1999. Y creo tiene que ver con un sacudón más fuerte que el dado por mi abuela.

Hoy, desde que desperté, busqué un documental aún no visto de tantos que hay sobre la vida de Jaime Garzón y dejé que me acompañara en las labores diarias (sabrán entender por qué llegaré tarde a mis oficios del día).

Estando en esas comprendí por qué me acuerdo de esta fecha y no de la Batalla de Boyacá ni de las decenas de gritos de independencia de Bolívar. Lo entendí con las palabras de la hermana de Garzón cuando narraba sus primeras impresiones al saber la noticia: “¡yo tuve rabia hasta con Jaime! Cuando yo veo este país digo “este man por qué se dejó matar” ¡Todo lo que estaría haciendo! No habría subido toda esta gente al poder. Por eso fue que lo mataron: ¡porque necesitaban subir!”.

Por eso es que recuerdo el 13 de agosto de 1999: ¿qué habría sido de la campaña electoral de 2002 con un Garzón dando todavía más bombo sobre el paramilitarismo y sus vínculos con Álvaro Uribe? ¿Habría conseguido Alvarito su arraigo en las clases populares de haber tenido una contraparte que contara con humor lo peligroso que era? ¿Habrían tenido que esperar tanto los diálogos de paz? ¿Habría tenido tanta impunidad y descontrol la desmovilización del paramilitarismo? ¿Habríamos entregado el país en TLCs que siguen sin mostrar mayores beneficios colectivos que particulares? ¿Tendríamos condenados por chuzadas del DAS, persecusión política, polarización en extremo, falsos positivos… más sed de guerra?…

El crimen contra Garzón, teniendo yo apenas 17 años, me sacudió. Pero fue por el 13 de agosto de 2002, viendo la popularidad de Uribe por las nubes y el país ad portas de otra masacre, pero legalizada, cuando en el tercer aniversario de su asesinato empecé a comprender por qué tenían que acabar con él: no se podía permitir que Godofredo Cínico Caspa anunciara con tanta claridad lo que nos venía pierna arriba.

Así es que me resulta dolorosamente fácil -con dolor de patria- recordar esta fecha: porque para mí es el día en que, de no asesinar a un espectacular colombiano, no habría subido al poder El gran colombiano.

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One thought on “El día de “El Gran Colombiano”

  1. Ay ola, usted siempre haciéndome leer y escribir cuando tengo tantas otras cosas por hacer (básicamente otras cosas por leer y escribir!). Pues, a todas la preguntas, creo que la respuesta es simple: SI, todas esas cosas igual hubiesen pasado. La diferencia es que hubiésemos tenido el consuelo de tener a alguien al lado (Jaime Garzón) recordándonos lo estúpidos que somos con gran humor. Las juiciosas y bien fundadas denuncias de Daniel Coronell no han prevenido nada de esto, tampoco creo que lo hubiese hecho las astutas y finas criticas de Jaime Garzón. La diferencia es que el descaro y la estupidez hoy en día serían menos impunes

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