Qué regalarle a un/a diseñador/a

Un par de veces he escuchado a gente preocupada por no saber qué regalarle a un conocido que es diseñador. Si le ha pasado, la razón puede estar en que Usted piense que es alguien de buen gusto, exigente, conocedor, etc. Es decir, jodido. En principio podría estar de acuerdo e incluso me sentaría a su lado a preocuparnos juntos, pero esta mañana vi una imagen que me iluminó y me hizo recordar algo que algunos colegas y amigos diseñadores me han hecho pensar con el paso del tiempo.

Con ocasión del fin de la Maestría que cursamos juntos y la época de regalos, una amiga se dio un regalo grandioso: como es artesana del cuero -una de las mejores que conozco, por cierto-, Laura se premió con una desbastadora, máquina que hacía tiempo echaba de menos en su taller.

La imagen que publicó, muy orgullosa de su nuevo juguete, me hizo pensar en aquellos diseñadores que han invertido parte de sus salarios -o el de sus padres y familiares- en comprar un celular tras otro, en lugar de alguna vez haber invertido en herramientas que, acorde con el área de su pasión, les garantizaran algún nivel de habilidad y, por consiguiente, autonomía.
Pienso ese fenómeno como algo que ha afectado nuestra cultura de diseño: en lugar de tener diseñadores habilidosos en diversas áreas, tenemos una gran cantidad de fantoches con celulares inteligentes.

No sé a causa de qué somos así. A primera vista diría que construimos una sociedad que le cree más a la tecnología que se derrocha frente al cliente, que al dibujo que uno podría hacer con un Bic en una servilleta para cerrar un contrato. Por supuesto, es una sociedad con la que tengo un montón de problemas, seguramente porque le creo más al estudiante, colega y docente que puede discutir conmigo mediante dibujos que al de pulgares habilidosos en Whatsapp.
Por eso, a sabiendas de que el diseñador embelesado por conseguir el iPhone6 no podrá rehabilitarse solo, opto por sus conocidos y familiares para que le ayuden, no sólo a él, sino a esta pobre sociedad, a dejar de pensar que cultura de diseño es creer todo lo que Johnathan Ive produce y nos ayuden a recuperar esa esencia de diseño de oficio que estoy por creer está perdida. Qué mejor época para eso que ésta.

Por ejemplo, es posible que Ud no sepa a ciencia cierta qué hace su conocido diseñador, pero tal vez que crea que es una persona que dibuja bonito. Si bien es algo que está relacionado de manera acertada con las raíces del diseño, a no ser que su conocido lo haya demostrado, es altamente probable que sea falso –créame, lo digo como docente y colega. Sin embargo, sea cierto o no, las opciones de regalo que doy a continuación pueden funcionarle (sobre todo al diseñador en cuestión, a ver si lo animamos a que raye tantico):

Si sabe a ciencia cierta que es alguien que dibuja, una caja de esferos Bic (los venden sin morder) será infinitamente agradecida. Ahora, si quiere jugar al arqueólogo, cansígase un par de lápices azules -no colores, sino de los que usaban los contadores- y quedará no sólo divinamente sino como todo un conocedor.

Si se le ocurre agregar un buen bisturí, fantástico. Eso de tajar con tajalápiz no es muy sano.

Si se le ocurre agregar un buen bisturí, fantástico. Eso de tajar con tajalápiz no es muy sano.

Los marcadores/rotuladores son un dolor de cabeza para muchos, pero son una herramienta fantástica cuando uno no deja que se sequen antes de usarlos por temor a dañar el garabato que medio armó. Por eso creo que el hecho de recibirlos como regalo -es decir, de no haber invertido dinero en ellos- puede ayudar a rayar sin pensar en una inversión (ahora, si el sujeto objeto del regalo es de los que tiene el celular con múltiples cubiertas y una lámina pa’ que no se raye, es posible que la terapia no sirva. Ha de ser patológico eso de temer a usar las cosas).

Entrando en materia, teniendo en cuenta que los aptos para este oficio son usualmente a base de alcohol, no de agua, los grises son siempre bien recibidos. Un kit de tres del mismo tipo -los hay cálidos y fríos, con algunas variaciones- en diferentes valores, sería perfecto.

Promarker, de Letraset, tiene una numeración de 1 a 5 para los "valores" de gris.

Promarker, de Letraset, tiene una numeración de 1 a 5 para los “valores” de gris.

En Kurecolor la escala va de 01 a 11 y existen las recargas (aunque difíciles de conseguir acá). Un kit de 02, 05, 08 (los tres cálidos o los tres fríos) sería de ensueño.

En Kurecolor la escala va de 01 a 11 y existen las recargas (aunque difíciles de conseguir acá). Un kit de 02, 05 y 08 (los tres cálidos o los tres fríos) con recargas, sería de ensueño.

Si la idea es comprar algunos de colores, la sugerencia es hacerlo por parejas del mismo tono y diferente valor (uno medio y uno claro son ideales). Acá no sirve tener amarillo, azul y rojo pensando que con esos se producen los demás.
Tampoco sugiero guiarse por el código de la marca para pensar que dos consecutivos sirven. Como ven, la gama de producto es tan grande que en Kurecolor, por ejemplo, tres azules seguidos son casi idénticos.

Marcas existen varias, todas de rendimiento óptimo. Mis favoritas, empezando por la que más me gusta, Copic (tiene punta pincel), AD Markers (vía Amazon), Touch, Kurecolor, Promarker. Prismacolor francamente no me gusta, pero también sirve.

Marcas existen varias, todas de rendimiento óptimo. Mis favoritas, empezando por la que más me gusta, Copic (tiene punta pincel), Touch, AD Markers (vía Amazon), Kurecolor y Promarker. Prismacolor francamente no me gusta, pero también sirve.

Como en la imagen anterior, acá tampoco es excluyente la marca. Si no se consigue en la misma, lo importante es que la gama sea coherente.
Nota: si a la pareja de marcadores le suma un lápiz de color (Prismacolor son mis favoritos) o una barra de pastel seco que complete la gama, ¡la saca del parque!

Si sumercé es bien amplio y, sobre todo, está seguro de que el objeto de regalo los va a usar y no solo chicaneará con ellos, un juego como este sería pa' jartárselo a picos.

Por ejemplo, si sumercé es bien amplio y, sobre todo, está seguro de que el objeto de regalo los va a usar y no solo chicaneará con ellos, un juego como este sería pa’ jartárselo a picos.

Otros complementos, que sólo servirán si Usted está seguro de que el conocido suyo en efecto dibuja, podrían servir montones, como pasteles. Un ejemplo son los lápices de cera blancos -los mismos para dibujar en vidrio. Sirven para hacer cosas como estas:

Una barra de pastel seco blanco también puede servir.

Una barra de pastel seco blanco también puede servir.

Los precios de los marcadores están entre $8000 y $13000, así que si es un detallito, un par de colores o un trío de grises lo harán quedar divinamente. Ahora, si quiere mezclar grises y colores, hágalo correspondientemente: grises fríos para colores fríos (verde, azul, magenta…), al igual que cálidos para rojos, naranjas, amarillos… Si a eso le suma un pastel o lápiz de color que complemente la gama, bomba.
Todo esto, salvo los AD Markers, se puede conseguir en donde los Santos Victorino y Andresito de San José, en papelerías cercanas a las universidades, la Panamericana (en decadencia) o la Comercial Papelera (pruébelos antes porque hay muchos desteñidos).
Eso sí, póngale un moñito o al menos sáquelo de la bolsa del distribuidor, no sea mugre.

Si aún no está satisfecho y quiere seguir sumando, una bitácora para rayar sería fantástica. Tenga en cuenta los papeles en que están hechas: las de Canson que se encuentran en todas partes, no son lo mejor para los marcadores, pero sí para lápices de colores y pasteles. De opalina, exquisitas para marcador, casi no se consiguen, pero las pueden mandar hacer, por cierto, con mi amiga Laura, quien también ha invertido comprando los juguetes para hacer bitácoras y álbumes (escríbanle a apuntadastaller@gmail.com a ver si alcanza a armarles unas cuantas; si no lo logra ella, en Ricardo Corazón de Papel hay algunas hechas, pero no de opalina). Las de bond no son para menospreciar; son ligeras y un amante del Bic hará delicias con ellas. Es más, hasta una resma tabloide haría feliz al más entusiasta.

De cartulina opalina en 1/8 de pliego, son fantásticas para trabajar marcador. Para Bic, bond o papel reciclado van excelente.

De cartulina opalina en 1/8 de pliego, son fantásticas para trabajar marcador. Para Bic, bond o papel reciclado van excelente.

Claro, dirá Usted, “pero es que hay diseñadores que definitivamente no les gusta dibujar”. Bueno, en lugar de pagarle otra aplicación que lo idiotice más en su tablet o tiesto inteligente, considere seguir fomentando cultura de diseño con un libro. Eso sí, si ya sabe que el sujeto es de los que compra libros para adornar la mesa de centro y subir su nivel de esnobismo, jummmm… hágalo de todas formas; uno no sabe cuándo llega una visita que puede aprovecharlo.

Acá algunos títulos que sugiero y que pueden conseguirse vía Amazon o Publigraphic -en caso de no querer seguir alimentando el monopolio aquel.

Libros Diseño General

Textos en diseño

– Para quienes añoran dedicarse al mobiliario, Once Upon a Chair, de Gestalten (a mi juicio, producen cosas más interesantes que Taschen)
– Handled With Care, de Designboom -directamente en su página-, para quienes se fascinan con la cerámica.
– Si quiere completar el kit de marcadores, lápices, bitácora, etc., Design Sketching del Umeå Institute of Design es perfecto.
– Habrá quien esté buscando en dónde continuar sus estudios. House of Concepts, de la Design Academy de Eindhoven, da una luz sobre lo que el diseño puede estar haciendo en un futuro (y no, no se trata de naves espaciales ni una vida como la de Interstellar).
– A mi juicio, la ilustración en diseño de modas es la más espectacular que puede haber. Si por ahí va el interés del diseñador objeto del regalo, The New Age of Feminine Drawing, aplica perfecto.
– Yes is More, es el manifiesto gráfico de una de las firmas de arquitectura que más admiro: Bjarke Ingels Group (BIG). De lo realmente interesante de Taschen.
– Si Usted sospecha que hay tintes críticos y políticos en aquel a quien le va a dar el regalo, el catálogo de la exposición Disobedient Objects, realizada en el Victoria & Albert Museum, es mi ultrarrecomendado.
– Simply Material no es una cosa loca de texto, pero las imágenes y productos mostrados son materia de inspiración para un diseñador de producto.
– Para un gran lector, Design Activism de Alastair Fuad-Luke, es un compendio importante de lo que se está haciendo actualmente en diseño frente a diversas situaciones globales.
– Si es un entusiasta de la bici o ve en él o ella potenciales usuarios/diseñadores, “Velo, Bicycle Culture and Design” resulta fantástico. Y si no hay presupuesto, haga maromas y consígase El Libro de la Bici 2014. Es de distribución gratuita y da un panorama genial de lo que está sucediendo en Bogotá (piense que si lo logra, quedará aún mejor).

Ya específicamente, si puede identificar alguna inclinación por los vehículos, acá hay algunos que pueden orientar un tanto más en diseño que los libros genéricos sobre la historia de una marca:

Textos en diseño de transporte.

Textos en diseño de carros y transporte.

– Aunque el título engaña, pues es más un manual de life style que un documento sobre el oficio en diseño de carros, las dos ediciones de How to design cars like a pro son lectura estimulante. De todas formas hay que cogerlo “con pinzas”, como diría un amigo.
– H Point muestra la cara de la arquitectura en el diseño de carros, pues es, contrario a su antecesor, sumamente metodológico en la forma de diseñar automóviles desde el packaging.
– El libro sobre el Dymaxion Car de Buckminster Fuller es un portal a la mente de ese fascinante sujeto. Muy recomendado.
– Dream Cars es una de mis grandes adquisiciones. Es el catálogo de la muestra homónima hecha en el High Museum de Atlanta, que unió un par de decenas de los más curiosos carros concepto de la historia. ¡Brutal!
– Si quiere que su regalo se extienda en el tiempo, una suscripción a una de las mejores revistas especializadas en la materia podría ser gran elección: Auto&Design Magazine.
– El MIT CityLAB produjo este libro hace tiempo y puede bajar de la nube a quienes piensan que tienen una idea única cuando de carro compartido y telemática, entre otras cosas, se trata. Reinventing the Automobile es una muestra detallada de un sistema para ciudades en la era digital.
– Si tiene a alguien en Alemania, propiamente en Munich, y quiere que el susodicho aprenda alemán para estudiar allá, dígale a ese alguien que se pegue la rodadita por el museo de BMW y le consiga Car Design Studies, un recuento del trabajo de las mejores escuelas alemanas y sus alianzas industriales.
– Car Men es una serie de libros de una editora milanesa que documenta de una forma muy completa la vida y obra de los diseñadores ícono de la industria automotriz. En este caso, Patrick Le Quement, genio creador, entre otras cosas, del Twingo.
– Automobiles by Arquitects es un texto magnífico, de mis favoritos en este tiempo recolectando material, pues muestra otro punto de vista, un poco más cercano al problema del transporte, pero también acerca del automóvil. Muy recomendado.
– De ñapa otro de dibujo porque diseñador de carros/transporte que no dibuje magníficamente, que se dedique a ser manager de cualquier otra cosa. Éste es Sketching, drawing techniques for product designers.
– Ah, y si el presupuesto es escaso, pero la intención muy bonita, puede armarle un paseo de tarde lluviosa a quien le vaya a dar el regalo, para que vea una perspectiva particular sobre el diseño de transporte -llamada Diseño para una cultura de la movilidad- en la muestra Movilidad Diseñada, que está en la Sala de Exposiciones de la Sede Salitre de la Cámara de Comercio de Bogotá. Ahí está, me escribe por el interno y le consigo el folletico de la exposición.

Por último, si el presupuesto abunda y Usted está seguro de que el/la conocido/a es ya un gran dibujante con todos los anteriores materiales, puede irse a una gran herramienta que, ojo, no sirve pa’ mucho más que chicanear si el sujeto o la sujeta no rayan con propiedad con todo lo expuesto acá. Esto es una Wacom Cintiq que es maravillosa si se cumple con lo anterior (y con un computador que la soporte). Si no, por favor, no lo haga. La chicanería no sólo se da con celulares taradores sino con cuanto artilugio tecnológico hay.

Wacom Cintiq. Ojo, no apta para gente que no domina el Bic.

Wacom Cintiq. Ojo, no apta para gente que no domina el Bic.

No siendo más, espero esta miniguía dé una luz a quien se preocupa por qué regalarle a un diseñador, pero sobre todo, nos ayude a fortalecer un poquitico la lánguida cultura de diseño que tenemos en Colombia desde la práctica y el oficio.
Unámonos a Laura y en lugar de tanto pinche celular, invirtamos de cuando en vez en papel y marcadores (y que esto lo lean mis estudiantes).

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3 thoughts on “Qué regalarle a un/a diseñador/a

  1. Buena noche me parece excelente este articulo , pero bueno me gustaría su consejo de donde comprar marcadores sobre todo kure color que segun he visto son los unicos recarg bles , a lo bueno bonito y barato, gracias.

    1. Saludo, Camilo. Gracias por comentar. Depende de dónde esté Usted en este momento. Si está en Bogotá -único lugar al que puedo referirme- en la Comercial papelera y en Panamericana se encuentra una que otra recarga, pero hace tiempo no abastecen. Hay lugares en San Victorino en donde puede conseguirlas en el sector de papelerías, así como en San Andresito de San José. Si le da pereza irse por allá, en esta página puede conseguirlos: http://www.cofodex.com/productos.php?cat=10

      Espero la cosa sirva. Saludos.

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