¡Ah, cosa pa’ maluca el nuevo Mazda 3!

“Entre gustos no hay disgustos”, “para eso se hicieron los colores”, “si no le gusta, no mire”, etc. Apuesto a que esos y otros tantos adagios populares saldrían a reclamarme por emitir semejante subjetividad: “¡ah, cosa pa’ maluca el nuevo Mazda 3!”, se me ocurrió decir y, peor, dejarlo escrito. Pero la razón para soltarla es que llevo una buena cantidad de tiempo leyendo las mismas subjetividades en la mayor revista de carros y vehículos del país, pero, contrarias a mi proposición, bastante planas, benévolas o sólo comercialmente correctas.

Porque pareciera que el problema ya ni siquiera se acerca a lo políticamente correcto, sino que detrás tiene un halo financiero que ha modificado la expresión. Que se complique reconocer que la industria más grande del transporte, la automotriz, atenta día a día contra el bienestar de los habitantes de las ciudades (sobre todo los de escaso criterio que sobreviven a las ciudades mal llamadas tercermundistas) insistiendo en una innovación incremental ralentizada, es algo que se entiende -no se justifica-. Pero que, además de eso, también se lleve por delante el criterio de uno de los periodistas más reputados en la materia, es un asunto bastante delicado y tiene que servir de alerta.

Hablo, por supuesto, de la Revista Motor y de su director. No digo que a Clopa le tenga que disgustar lo que a mí me disgusta en materia de diseño de vehículos o viceversa, pero este fin de semana, leyendo su artículo sobre el nuevo Mazda 3, caí en cuenta que hace un buen tiempo que no leo en la Motor algo crítico que no sea contra las instancias públicas del país. De hecho, aunque mi memoria es bastante regular y puedo culparla a ella, no recuerdo haber leído textos así desde que soy su lector. Todas las instituciones, desde la Presidencia hasta la Alcaldía de Bogotá, pasando por los ministerios, secretarías y demás organismos, han sido foco de sus editoriales (las cuales he compartido en gran medida). Pero al automóvil, ninguna sustanciosa. Es verdad, dice que la caja de tal es ruidosa al rebajar por el pequeño espacio entre relaciones o que el andar de aquél es brusco en carretera, pero de ahí a que le diga a la empresa privada, al monstruo industrial mundial que pauta en sus páginas, que está produciendo algo que nos afecta funcional, estética o sobre todo estructuralmente, nada.

Es apenas obvio, lo sé. Es lo que pasa con la gran mayoría de publicaciones que necesitan de sus anunciantes para subsistir, lo sé, y por eso se cuidan de decir algo que los vaya a molestar. Pero para la formación de criterio (que me interesa, sobre todo en el tema de movilidad) tiene que haber contrapartes en tensión, como decía Ana Cristina Restrepo cuando discutía que Alvaro Uribe se fuera solito, colegio por colegio, a decir qué es -y qué no- liderazgo (ver en Las Juventudes de Uribe). Por eso, y aunque apenas soy un blogger amateur con no más de doscientas visitas cuando escribo, dedicaré parte de mis posts para hacer de contraparte, pues si Clopa tiene una revista para mostrar los carros que le gustan (es decir, todos), yo usaré mi blog para hablar de los que me gustan, de los que no y de los Daewoo Kalos del 98es decir, los incípidamente insignificantes.

Hoy, para empezar, me despacharía contra algunos alabados de las últimas ediciones de la Motor, como el nunca espartano pero sí ambientalmente obsceno e históricamente simplón Challenger SRT Hellcat o el hormonal -otra vez- nuevo Mini que desde el 2001 no para de crecer atentando contra su naturaleza micro de antaño. Pero apenas quería darle una apertura al tema anunciando que, ojalá tan periódicamente como la Motor, algo estaré diciendo de la industria del diseño automotriz y lo que produzca. Como por ejemplo: ¡Ah, cosa pa’ desproporcionada el nuevo Mazda 3!

 

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2 thoughts on “¡Ah, cosa pa’ maluca el nuevo Mazda 3!

  1. Alguna vez comenté sobre este asunto con otro periodista del sector automotriz. El (aunque de manera no oficial) también es consciente de la falta de sentido crítico de las publicaciones colombianas, justamente por la imposición de lo “comercialmente correcto”
    “No muerdas la mano que te da de comer” es la regla de oro y nadie, al menos dentro de los medios tradicionales, tiene planes de quebrarla, ya que hasta ahora funciona muy bien: los anunciantes tiene su infomercial, los medios obtiene la plata para seguir funcionando y seguir viviendo de lo que hacen.
    ¿Y el lector? En el caso de Motor, Clopa conoce su público objetivo muy bien, lo que le da la seguridad que muy pocas voces se atreverían a desafiar lo que allí pública. En parte porque se ha ganado el respeto (el tipo sabe mucho de carros, lo sé de primera mano), en parte porque Motor es una revista enfocada a lo masivo: a la persona que quiere estar al día en el tema, que quiere ver los precios actuales, que le gusta ver las fotos, etc. Pero gente como ud (lo sé de primera mano, también) o como yo, que francamente cruzamos la linea del “geek”,Motor hace rato dejo de ser la referencia ¿Para que esperar cada 15 días Motor si tengo en internet Motor Trend, AutoBlog, Autocar, Evo, /Drive entre tantas otras, todos los días, gracias a internet?
    Clopa monopoliza la información automotriz con Motor, es un hecho. Y su público en su mayoría no son fanáticos o conocedores: son gente con carro. “Ciudadanos con carro”
    Pero acá estamos nosotros (disculpe la confianza de auto-incluirme) para crear esa tensión entre las partes. Para generar un poco de fricción entre las tan bien engrasadas partes del “Motor”, que internet no solo sirve para ver videos de “dash-cam” rusas.
    PDTA: El Hellcat personifica todo lo que no debe ser y todo lo que está mal con la industria. Pero ese sonido (¡ese sonido! ) hace que, al menos para mí, esa cosa tenga algo de sentido. Es una afirmación absolutamente subjetiva y sin la mínima pizca de razón, pero ni lo mencione. Solo trato de crear algo de tensión.

    1. Pues a difundir algo de crítica, Sebastián. Estamos de acuerdo en que hay que movilizarlo lo que más podamos.
      Entre tanto, sumo a la lista Auto and Design Magazine, Interior Motives, Intersection Magazine y, por supuesto, el show de televisión Top Gear (el británico, ojalá).
      Por último le cuento que alguna vez me subí a una Harley Davidson de la cual no tengo idea del modelo. Créame que entiendo lo del sonido. Algo rescatable tiene que ser, entonces, para el Hellcat.

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